“EL EGO”

He tomado varios textos, cortos sobre el tema del “EGO”, que hoy nos envuelve embriagando algunos, preocupando a otros y dañando a muchos.

“Si tengo determinado problema y veo que cambiando mi fachada agrado, yo estoy cómodo, o cómoda. ¿Pero qué es lo que está cómodo? El ego.”

“¡Es tan difí­cil desprenderse del ego!, porque el ego produce goce. La persona sufre pero inconscientemente hay como un gozo. El ego, para que el espí­ritu no se defienda, lo invade y le crea como una especie de dependencia…
En el caso del ego la dependencia es tan fuerte porque el mismo ego hace que la persona goce enormemente con esos roles… Los yoes provocan un disfraz de goce, y este disfraz de goce es precisamente el que hace que sea muy difí­cil integrar la mente y por lo tanto muy difí­cil ser siempre el amo de sí­ mismo. Las personas se dejan llevar muy fácilmente por esos roles, sean de ví­ctima, de susceptibilidad, de irascibilidad, etc., creyendo que son el amo cuando en realidad son el esclavo.
Entonces, mucha gente se confunde, confunde el ego con el yo, con la propia persona. Es decir que no lo toman como un rol sino como que son ellos mismos. Confunden al personaje con el actor. No se trata de una dependencia fí­sica sino psicológica. “

“Las emociones negativas como la ira, la envidia, el odio y otros tantos sentimientos equivocados, solo hacen crecer el ego. Pero lo emocional está también en lo que se llama el amor impersonal y ésa es una emoción positiva, como la misericordia, la caridad, la compasión, etc.”

“Al alimentar el ego las personas se cuestionan todo. Se cuestionan por qué viven, se cuestionan por qué trabajan, por qué tienen determinado padecimiento, por qué tienen determinada familia. Todos los “por qué” vienen por el ego.
Es el obstáculo que nos sirve, que nos ayuda a evolucionar al superarlo.
Entonces, lo que se vence aquí­ es la tentación del ego, porque el ego es nuestra debilidad, el ego es el que nos hace discutir. ¿Por qué no pedimos perdón? Porque nuestro ego no nos permite. ¿Por qué no agachamos la cabeza? Porque nuestro ego no lo permite. ¿Por qué nos ofendemos? Porque nuestro ego es el que se ofende.
El espí­ritu es el que vino para servir, el que vino para dar, es el que vino, mediante el amor, para vencer todo el odio acumulado.”

Los comentarios están cerrados.