La hora del Diseño
Enviado por Chilepd el lun, 02 mar, 2009 a las 4:21 PM
Chilepd.
Entrevista posteada desde www.buld.cl.
Al frente de su empresa, Walker Diseño, y al mando de una escuela profesional en la Universidad San Sebastián, el reconocido diseñador Rodrigo Walker aboga por una disciplina que sepa intervenir en los temas fundamentales de la empresa y en general del país…
Su interés por el diseño arrancó al egresar de la enseñanza secundaria, tras haber estudiado en la escuela experimental de educación artística, orientada a personas con aptitudes artísticas y musicales, y donde él adquirió conocimientos teóricos y prácticos en artes plásticas.
Decidido por una carrera en tal sentido, se inscribió en la escuela de diseño de la Universidad de Chile, donde sin embargo se convirtió en un disidente de la orientación de la educación del diseño, al descubrir que gran parte de los académicos que allí había eran los mismos de su escuela secundaria con una orientación muy fuerte hacia las artes plásticas.
Si bien, él no tenía claro cuáles eran las asignaturas necesarias para ser diseñador, sí tenía muy claro el conocimiento requerido para el arte. Luego, su historia sería más conocida. En su formación como diseñador tuvo dos grandes maestros: Gui Bonsiepe, quien lo entrenó durante 12 años en la profesión de diseñador, especialmente diseño industrial y gráfico, y Fernando Flores, quien lo preparó en las habilidades emprendedoras, la innovación y la ontología.
Rodrigo Walker admite que, no obstante tener la oportunidad de convertirse en un próspero publicista, dado que muchas veces su oficina ha realizado trabajos en esa disciplina, su obsesión mayor siempre fue la de ser diseñador.
“En los años 70 yo ya veía la necesidad y el valor que el diseño de productos y la construcción de imágenes le agregaba a las empresas. Desafortunadamente pocas empresas entendían este tema de la misma manera. CTI –con sus marcas Fensa y Mademsa–, Somela y otras empresas de servicios construyeron poderosas identidades y sólidos productos”, comenta.
Lo más fuerte que ha debido enfrentar, con todo, es entender lo difícil que resulta ser diseñador en un país que no valora la profesión. “Afortunadamente el cambio paradigmático del mundo tecnológico ha puesto en el primer orden la actividad del diseño, opción que espero sepamos aprovechar de implementar con excelencia”, advierte el profesional.
¿Cuáles han sido los pilares de la trayectoria de Walker Diseño?
Nuestro discurso se planteó desde la identidad, desde las marcas y desde el desarrollo de los productos que las empresas venden. Habitualmente el diseño no está presente en la planificación estratégica de las compañías, y lo que se hace en materia del desarrollo de productos suelen ser recortes de presupuestos de ingeniería y marketing. Aunque la razón de existir de las compañías sea que sus productos sean adquiridos por sus clientes. Si el diseño hubiese estado masificado al llegar los productos asiáticos –en lugar de haberse recurrido a la simple copia–, muchas empresas en vez de desaparecer pudieron haberse orientado hacia sus ventajas competitivas.
¿Cómo se produce tu vínculo con la enseñanza del diseño?
Educarme con Bonisiepe, trabajar y estar en contacto con diseñadores europeos, en su gran mayoría de la escuela de Ulm, como el mismo Gui Bonsiepe, Alfonso Gaméz, Werner Zenp, Michael Waiss, Wolfgang Eberghaven y Marcos Zanini, y con otros como Oscar Peña, me hizo ver la falta de orientación de la educación del diseño en Chile y en muchos países de Latinoamérica. Mi formación se basó en que la actividad de diseñar sólo tiene sentido en la industria, por lo tanto los conocimientos en procesos productivos, manejo formal, clientes, gestión, mercados, materiales, cultura eran indispensables para poder ser un diseñador. Pero durante décadas vi escuelas absolutamente desvinculadas de la empresa.
¿Qué caracteriza a la educación en torno al diseño en nuestro país?
Lo característico es el eclecticismo que hace que no se tenga claro el rol de los diseñadores en el mundo empresarial. Prevalece una mezcla de ramos de arquitectura, arte y artesanía, y los técnicos no tienen la fuerza de contenidos necesarios para ser escuchados en el mundo de las preocupaciones de los empresarios.
¿Cómo se da el diseño en el mundo más avanzado en este sentido?
Hoy más que nunca como una gran oportunidad, en esta era tecnológica y visual de mercados globalizados. El diseño está cumpliendo un rol fundamental, asociado al mundo de la innovación, de las ventajas competitivas y de los nichos de mercado.
¿En qué consiste la propuesta de Escuela de Diseño y Empresa de la Universidad San Sebastián?
Estamos formado diseñadores para el mundo empresarial, para abrir conversaciones con los empresarios, escuchar los dolores del mundo empresarial, que entiendan de mercado y que aprendan a construir identidad poderosa en su mundo profesional. Estamos formando estudiantes emprendedores con habilidades en el mundo empresarial, entrenados en el emprender, fracasar, levantarse y volver a comenzar, estudiantes capaces de crear discursos innovadores. Queremos diseñadores que tengan amor a su país, que tengan conciencia que el país lo hacemos nosotros y que mientras mejores profesionales somos mejor país seremos.
Profesionales que armen grandes redes a nivel mundial, que cooperen en la construcción de la identidad de un país y de posicionar a Chile como un país de diseño.
¿Cómo caracterizarías el momento actual del desarrollo del diseño en el país?
Creo que estamos en un momento de grandes oportunidades. Así como la ingeniería ha sido la profesión que ha manejado el mundo durante los últimos 200 años, hoy día aparecen nuevas profesiones que van a cumplir grandes roles en el futuro. Una de ellas es el diseño y en Chile los síntomas son evidentes. La identidad es un problema nacional y hay grupos de personas que tienen la responsabilidad de resolverlo. Las instituciones están preocupadas de incentivar grupos de diseñadores, las universidades están preocupadas de ver qué han hecho y qué harán para alinearse con el nuevo mundo. En distintos foros el diseño es tema de conversación.
¿De qué manera esperan influir en ese desarrollo?
Sin ánimo de ser arrogante, en un país donde es muy difícil que te reconozcan iniciativa y logros, tanto Walker Diseño como la escuela de Diseño y Empresa de la USS, y Chile País de Diseño, hemos comenzado ya hace unos años a prepararnos como diseñadores del futuro. Te puedo mencionar algunos hechos Walker Diseño ha generando productos innovadores que han sido ejemplos en este tema, como Savia Graep la capsula para mantener la uva fresca de exportación, proyecto Siempre verde realizado en conjunto con el bioquímico Gastón García. Este es un producto que significará mejorar los márgenes de la exportación de uva en muchos cientos de miles de dólares. Otro proyecto es la nueva línea de cocinas Fensa, que han producido cambios relevantes en el nuevo producto que ya se comercializa en Chile. En la Universidad San Sebastián hemos desarrollado una metodología de enseñanza orientada al cultivo del conocimiento, el entrenamiento en habilidades, manejo corporal, herramientas para el manejo formal, entrenamiento en el manejo ontológico y la creación de alumnos con identidades poderosas.
Hemos realizado un convenio con el Tecnológico de Monterrey con objeto de igualar curriculum y dar doble titulación en el futuro.
Hemos iniciado un proyecto de entrenamiento para desarrollar herramientas para la inversión e innovación a partir de la mitología TRIZ.
En Chile país de Diseño durante sus dos años de existencia ha reciclado más de 150 profesionales en el entrenamiento de como formar empresas, como cobrar, cómo diseñar ofertas, cómo vender, siendo una actividad muy exitosa en la formación de nuevas empresas de diseño que no solamente venden servicios sino que también se han convertido en los empresarios de sus propios diseños.











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