Adiós a Jorge Guerra “Pin Pon”

Desde el diario digital EL REPUERTERO, les copio este artí­culo dedicado a Jorge Guerra un gran actor

corazí³n de Chileno con sensibilidad de niño, que entretuvo y educí³ a una generacií³n de chilenos. Adií³s Jorge Guerra descansa en paz,  y gracias por ayudarnos a crecer con valores.

El creador y actor que interpretaba al reconocido personaje infantil fallecií³ por una descompensacií³n, tras un infarto al corazí³n que lo tuvo varios dí­as en cuidados intensivos.Por Patricio Cantos

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Escrito por Patricio Cantos

“Ojala que no hagamos un paí­s que valga la pena, sino que valga la alegrí­a”
(Jorge Guerra, PIN – PON)

Yo tení­a ocho años por el año 1965, hoy esos niños tenemos 51 años, probablemente algunos olvidaron que veí­an televisií³n en blanco y negro, yo como niño sureño escuchaba en las radios al Huaso Bandera y a Fortachí­n y su perro Valiente, auspiciado por milo, por supuesto.

Ese año fue mundialmente un año de transformaciones y de grandes esperanzas y también de grandes tristezas, para la humanidad.

En marzo de 1965, se iniciaba por parte de miles de afroamericanos la marcha por los derechos civiles, encabezados por Martí­n Luther King la que termina ese mes y en el dí­a de mi cumpleaños numero nueve, con pleno éxito, y es el momento en que ese magnifico Pastor Bautista afroamericano, proclama su sueño, sueño que muchos después de 48 años empezamos a ver cumplido de la mano de Barac Ogama, ese mismo mes el cosmonauta Alexei Leonov sale de su nave espacial Vosjod II, durante 12 minutos y ese mismo mes, la NASA lanza el Gemini 3 con los dos primeros estadounidenses en í³rbita terrestre, Gus Grissom y John Young,.

Este es el año en que EEUU declara la guerra a Vietnam. Y nacen dos de las bandas musicales más mí­ticas de la historia del rock, The Doors y Pink Floyd.

En Chile, la “U”, gana su quinta estrella coronándose campeí³n del futbol nacional, en esa época, en el primer año de la revolucií³n en libertad que movilizí³ a tantos jí³venes a través del paí­s, una época llena de compromisos épicos y éticos, yo me recuerdo arriba de un camií³n con propaganda de un joven candidato DC a regidor, vecino de nuestra poblacií³n y junto a su familia salí­amos a este juego de la propaganda callejera, lo curioso y verdaderamente increí­ble es que en esa familia, enorme de mas de diez hijos , todos tení­an posiciones polí­ticas diferentes y sin embargo, todos trabajaron por su hermano, quien fue finalmente regidor, en esos años del Temuco de los 60.

El año 1965 partií³ Pin Pon en el canal 13.

Habí­a en el aire un vértigo emocionante, todo era trascendente, estaba todo tan cerca de ser realidad, y en ese trafago de ruido cánticos e ideales de justicia, en 1970, llega le tele a todo Chile, con Tevito y la melodí­a de Charagua, en el inicio de las transmisiones, además de una introduccií³n de los Bric a Brac.

En las tardes de invierno lluvioso y frí­o, después de salir del colegio, junto a la chimenea de la casa, nos sentábamos con nuestros sueños de niños a ver un programa infantil, en la TV del vecino, dueño de una tabaquerí­a y librerí­a, que formarí­a mi afecto y amor por la lectura y en particular por los cí³mics. Allí­, en su casa estaba uno de los pocos televisores del barrio, en donde ansiosos, nos sentábamos a esperar a un pequeño muñeco fantástico que viví­a en una cajita, con su amigo un pianista lleno de jovialidad, a quien llamaba Tí­o Agustí­n, el era…. !!! Pin – Pon ¡¡¡

Ya sentados frente a la TV, escuchábamos su cancií³n tocada por el piano y después ya despierto, el mismo cantaba…” Pin Pon es un muñeco con cuerpo de algodí³n se lava la carita con agua y con jabí³n se desenreda el pelo con peines de marfil y aunque se da tirones no grita y dice Juiiiiiiii….”

Así­ Pin Pon, se transformí³ en el ángel de la guarda de los niños de esos años, recordándonos todos los dí­as nuestros compromisos y nuestra responsabilidad de niños, con nosotros mismos, con el paí­s y con nuestro futuro, con los sueños y sí³lo armados con nuestra imaginacií³n, siempre hablando de construir una sociedad más fraterna y mas feliz.

Por ejemplo; para recordarnos siempre los hábitos de aseo, pues pin pon “se lava la carita con agua y con jabí³n” y por cierto se peina, algo que odiaba, pero, cantando me peinaba, o “Tonky tonky tonky to, el dentista me enseñí³,”, y cantando me limpiaba los dientes, o enseñándonos a ser ordenados y metí³dicos para tener resultados en la vida. “método, método si quieres hacer bien las cosas siempre tienes que tener método, método, método, método, me to do.”, esta virtud es acaso, a pesar de Pin Pon, lo que mas me ha costado en la vida, pero aún la canto pensando que puedo algún dí­a superar esta tarea.

En esos años, en más de alguna oportunidad me recuerdo tomando once junto a mi madre, seguro y feliz cantando las canciones de este, nuestro ángel de la guarda.

Así­, mientras se estrellaban naves en la luna y llegaba la Apolo 11 con sus astronautas a la luna, Pin Pon nos decí­a, “Dicen que en la luna un gatito blanco se enoja con los niños si no se portan bien,..”

En fin, sí³lo querí­a recordar en esta noche a un amigo, con quien estuve en una funcií³n que nos regalí³ desde los balcones de las cocinerí­as de Angelmí³ Â¿Â¿y saben??, aún me sabia todas las canciones, las mismas que mientras el se fue al exilio a Ecuador y a Cuba, muchos, como yo, entendimos nuestro deber con la historia y lo asumimos, cantando sus canciones, para recordarlas , para no olvidar ninguna de sus letras, para que cuando fuese posible, estuviéramos de nuevo cantando a la felicidad, a los sueños, al amor a los niños, esos que hoy por hoy se nos pierden en las calles de la pobreza de la droga y la delincuencia.

Por eso es que se me hacia necesario escribir estas palabras de gratitud, sencillas, amables , como fue él, que hoy esta, probablemente, en el cielo o en la luna con un gatito blanco que nunca se enojo, por eso digo que es y seguirá siendo el ángel guardián de nosotros, los niños de 50 años, que perdimos la mitad de la vida tratando de encontrar el mundo, las estrellas y la luna que nos escondieron, y que el nos cantí³, desde la memoria del pueblo, su pueblo que lo amo sencillamente y a quien el le regalí³ su corazí³n y su pasií³n por la paz y el respeto a los niños, aún mientras lloraba en la distancia del exilio.

Jorge Guerra, descansa en paz, Pin Pon seguirá vivo en la memoria de los niños de Chile.