DISEí‘O & GRIPE.

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Nada mas desagradable, que una de las gripes del siglo XXI, donde te duelen los huesos,  el estomago, la cabeza, tienes fiebre y ganas de nada, a parte de los malestares clásicos de ojos llorosos, dolor de garganta, naris irritada, etc.
Ya han pasado 48 horas con estos sí­ntomas y comienzan a disminuir.
Con estas sensaciones prendí­ mi computador y me he puesto a revisar post de hace tres años atrás.
Encontré algunos que me parecieron vigentes para el momento  que estamos viviendo, tanto en el mundo académico como empresarial. Les adjunto tres que  espero los lleve abrir nuevas conversaciones.

POST 1

Los siete pecados capitales del Diseño.

15, DE ABRIL, 2005

Nuestra actividad posee males históricos que debemos erradicar, estos nos producen mayor o menor daño, dependiendo de dónde, cuándo y cómo, ellos ocurran. Hace algunos años, se me ocurrió escribir un artí­culo sobre los males que aquejan a la actividad del  Diseño en Chile y en otros paí­ses que han tenido la misma, o similar, historia de evolución en la enseñanza del diseño. En el artí­culo me referí­a

a los males que por décadas arrastra la educación del diseño. Para muchos este artí­culo fue una provocación y para otros una manera “directa” de mostrar aquellas prácticas en la educación del diseño que nos han cerrado puertas y posibilidades para llevar al diseño a las empresas y a los diseñadores de vivir diseñando, (sin ánimo de molestar pero si de mostrar realidades, hay más profesores de diseño que diseñadores ejerciendo). Como una manera de compartir esta crí­tica me ha animado a incluirla en mi Blog.

El diseño desde sus orí­genes en nuestras Universidades ha sido un lugar donde muchos profesionales del mundo de las artes y la arquitectura llegaron a participar en la educación de los futuros diseñadores. Lo reprochable de esta iniciativa fue que se quedaron en la visión que sus oficios de origen se estimaba que aportarí­an a la formación de diseñadores. Los más comunes fueron los pintores, los escultores, los artesanos, los arquitectos y otros profesionales de variadas profesiones, “enseñando” y dirigiendo las Escuelas de Diseño. Lo reprochable de esta iniciativa, de los orí­genes del diseño en la Universidad,  es que la profesión no creció como una oportunidad para las empresas y para los mismos diseñadores sino como:  -Un espacio de experimentación sobre objeto como mesas, sillas, estantes y lámparas, para luego, – Pasar a ser el pariente pobre de las Facultades Arquitectura y Facultades Artes.

Muchas escuelas todaví­a están en esta situación. El gran argumento ha sido que los diseñadores Italianos son Arquitecto, lo cual es cierto, lo que no se dice es que los Arquitectos Italianos se han dedicado hacer diseñadores en las empresas aprendiendo a diseñar, de procesos productivos, de mercado, de manejo formal, etc. Llevando a las empresas a exitosos resultados. Otro sí­ntoma de este recorrido de las escuelas de diseño, su educación y sus resultados es la falta de identidad que poseen los diseñadores en el mundo del trabajo (profesionales baratos, hippie, buenos para hacer monitos, artistas, etc.). Nada de esto es condescendiente con el rol que ha tenido y tiene el diseño en Europa, USA o en los paí­ses Asiáticos en los últimos 50 años.

LOS PECADOS CAPITALES A ELIMINAR.

1.No chamullar.

2.No comprometerse hacer, lo que no se sabe hacer.

3.No hacer como que sé, cuando no sé.

4.No utilizar palabras que no sé lo que significan.

5.No creer que el diseño es una actividad fácil.

6.No hacer como que diseño, pero no diseño.

7.No “engrupirse” creyendo que, por ser bueno para el dibujo, soy buen diseñador.

POST 2

La educación de los diseñadores.

6, de junio 2005

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Origen histórico de la educación de los diseñadores.
Rodrigo Walker

Me he puesto a escribir este texto motivado por un artí­culo que me envió por mail Alvaro Magaña sobre la enseñanza del diseño.

Estimo que este es un tema que no ha sido analizado en sus orí­genes, por lo cual las causas de la desvinculación del diseño del mundo empresarial sólo ha sido mirado como una falta de enfoque del diseño hacia las empresas. Estimo que hay un par de causas más de fondo que se hace necesario mirar: me refiero a la dependencia académica de las Escuelas de diseño y a la idoneidad de quienes históricamente han enseñado diseño.

No es fácil hablar de estos tópicos, ya que, muchos académicos se sentirán cuestionados. La invitación es a que nos sintamos cuestionados todos y desde ahí­ mejorar el destino de nuestra profesión.

El sentido del documento es buscar los orí­genes de los males que perjudican al diseño, para mejorarlos y abrir nuevas oportunidades al mundo docente y del ejercicio de la profesión.

También quiero decir que lo aquí­ expuesto es parte de mi vivencia como primera generación de estudiantes de diseño, por lo que algunos de los temas abordados aquí­ son parte de mi experiencia. Para este análisis me he planteado dos preguntas con las cuales quiero abrir el tema.

¿Donde nació el diseño en las Universidades Chilenas?

Para referirnos a los orí­genes del diseño en las Universidades Chilenas debemos remontarnos a la primera mitad del siglo pasado, cuando el paí­s iniciaba sus pasos en la industrialización y los jóvenes emprendedores de la época estaban ávidos de aprender, desde el resurgimiento de Europa después de la primera guerra mundial. No debemos de dejar de observar que hasta los años cuarenta, Chile fue un paí­s eminentemente agrí­cola, donde su mayor desarrollo tecnológico era la instalación del tren a lo largo de todo el paí­s.

Durante los años 30, un grupo de inquietos profesionales formado por pintores, artesanos, dibujantes y arquitectos fueron becados por el gobierno de Chile para buscar en Europa modernos y avanzados conocimientos para la Nación.

En este grupo se encontraban personas que llegaron a ser destacados académicos del siglo pasado como: Ventura Galvan, José Perotti, Armando Lira, José Caracci, Rene Meza, Héctor Banderas, Samuel Román, Ana Cortés, Rómulo Monti, Mariano Picon, Maria Valencia, Marcos Bonta, Romano de Dominicis y Amelia Astudillo.

A su regreso a Chile, parte importante de este grupo de profesionales creó la Escuela de Artes aplicadas, *(1). El objetivo de esta nueva Escuela, creada bajo el alero de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, fue formar artesanos especializados, Artí­fices y profesores de artes pláticas y de trabajos manuales.

La Escuela de Artes Aplicadas funcionó en un local en la calle Arturo Prat, entre Av. Matta y Santiaguillo, y dejó de funcionar en la segunda mitad de la década del 70.

*(1) Datos tomados del libro editado por la Escuela de Artes Aplicadas en 1934, con motivo del Congreso pedagógico Latino Americano.

“La enseñanza de las Artes aplicadas en Chile es de reciente data. El grupo de artista jóvenes que hace poco mas de un lustro se decidió a crear en el paí­s una nueva conciencia estética proyectada no solo a lo pura especulación artí­stica sino también al utensilio, al mueble, al objeto de uso doméstico, tuvo que vencer los prejuicios arraigados de quienes pensaban que el arte debe mantenerse alejado de la vida”.

“ Al crear la Escuela de Artes aplicadas e incorporarla a una de sus facultades, La Universidad de Chile no solo venció el prejuicio intelectualista de nuestra antigua enseñanza universitaria y buscó dentro de las necesidades de la época una nueva motivación cultural, sino empezó a resolver un problema que interesa simultáneamente a nuestra educación y nuestra economí­a”.

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Escuela de Artes Aplicadas, estructuró su formación académica en talleres al estilo de la Bauhaus:

- Artes del fuego ( fundición, cerámica, esmalte sobre metales y vitrales)

- Artes de la madera (ebanisterí­a, decoración de interiores y xilografí­a)

- Artes del metal ( hierro forjado, repujado en metal y fundición)

- Artes textiles (elaboración y diseño de motivos para géneros, estampado textil, teñidos, telas a telar y alfombras a telar).

- Artes gráficas (tipografí­a, afiches, grabado, impresión y encuadernación)

Todas las escuelas de Diseño que nacieron después de la Escuela de Artes Aplicadas ocuparon este esquema académico hasta la llegada de Gui Bonsiepe a Chile( 1968) , quien, a petición de sus alumnos, escribió un documento sobre la enseñanza del diseño y sus especialidades para ser publicado en la Revista Diseño.

*(2) Nº 2 de la Revista Diseño Editada por el Centro de Alumnos de la Universidad de Chile.(1968)

Este documento tuvo gran repercusión en los años venideros y fue tomado y aplicado, desplazando así­ el ordenamiento Bauhaniano de las especialidades por materiales, al ordenamiento por especialidades del diseño como lo indicaba Bonsiepe:

- Diseño industrial

- Diseño grafico

- Diseño de interiores

- Diseño textil, y

- Diseño paisajista.

A mi entender, la enseñanza del diseño después del documento sobre enseñanza elaborado por Gui Bonsiepe, no cambió radicalmente en cuanto a sus contenidos; pero cambió en cuanto a la definición de las especialidades del Diseño y en cuanto a la importancia del taller de proyecto en la enseñanza del Diseño.

Tanta relevancia adquirió el taller de proyectos que muchos ramos han querido imitar sus resultados, y hasta hoy es común encontrar en las escuelas de diseño ramos que terminan convertidos en talleres paralelos al taller “Central” (taller central es la denominación que recibe para distinguirlo de los otros talleres paralelos). Esto ha hecho de la educación del diseño una lucha agobiante contra el tiempo que requiere llevar a cabo – y financiar – más de un proyecto a la vez.

Vale la pena mirar como variantes de este esquema central las experiencias iniciadas a fines de la década del 60 por la universidad Técnica Federico Santa Maria, que formó una Escuela de Diseño con la especialidad de interiores dentro de su ámbito de ingenierí­a sin mayores resultados; el caso de la Escuela de Diseño de la Universidad Católica de Santiago, nacida de la Escuela de Arte de esta casa de Estudio, que se orientó hacia la formación de un diseñador integral influenciada por la mirada renacentista (léase Leonardo Da Vinci); y la Escuela de Diseño de la Universidad Católica de Valparaí­so, que adoptó la filosofí­a “poética”. Todas las posturas que finalmente resultaron lejanas al mundo productivo, a la tecnologí­a y al desarrollo de las PYMES.

Debo mencionar que nuevos contenidos en el currí­culum de las carreras de Diseño se fueron integrando en estos 40 años de enseñanza superior donde destacan la ergonomí­a, metodologí­a del diseño, y ramos como semiótica, matemáticas, ciencias sociales y marketing.

No fueron motivos similares a los que tuvo Europa los que produjeron el nacimiento del Diseño en Chile. En Europa, tanto la Bauhaus como la Escuela de ULM, nacieron como respuesta a las dos guerras Mundiales y a la necesidad de reconstruir la economí­a de los paí­ses afectados. En el caso de Chile, si bien la Escuela de Artes Aplicadas nació como una preocupación por formar artesanos especializados y artí­fices en muebles y ambientes, este principio inicial se perdió en el camino, convirtiéndose el diseño en un gran ejercicio académico que ha perdurado demasiado tiempo, alejado del mundo del trabajo y de la preocupación por ganarse la vida como diseñador.

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¿Quienes dirigieron las Escuelas de Diseño?

Como lo muestran los orí­genes del diseño en la enseñanza superior, las personas que iniciaron la enseñanza y la dirección de las Escuelas de Diseño fueron, y en algunos casos todaví­a siguen siendo, arquitectos, artistas y artesanos que con buenas intenciones, entusiasmo y poco conocimiento del mundo del diseño asumieron las labores de la enseñanza. Esto no tendrí­a nada de extraño e incluso pudo haber sido un buen inicio para el crecimiento y la madurez del Diseño, como es el caso de muchas Escuelas Europeas. Pero en el caso de Chile y de muchas otras Escuelas de este Continente, este no fue un buen camino para las Escuelas de Diseño, sobre todo en las Facultades de Arquitectura, donde el diseño adquirió una posición de segunda opción y una identidad de segundo orden.

Nuestra historia en estas facultades ha sido la del pariente pobre, de la carrera fácil sin peso profesional, sin una mayor preocupación por mejorar u optimizar la profesión del diseño, como son las exigencias de cualquiera profesión que recién se inicia. Me refiero a la posibilidad de enviar profesionales jóvenes a formarse afuera, de traer expertos para la enseñanza o de desarrollar investigaciones afines. Nada de esto pasó. Son contadas las personas que lograron esta condición siendo académicos-diseñadores de Escuelas de Diseño. Y no deja de ser sintomático que durante los seis años que Gui Bonsiepe vivió en chile nunca hizo clases en una Escuela de Diseño; sólo fue profesor en la Escuela De Ingenierí­a de la Universidad Católica de Santiago. Mi interpretación a este insólito hecho es que Bonsiepe era una amenaza para muchos de los académicos de la época que no estaban dispuesto a reconocer su poco manejo del tema.

También es necesario recordar que el diseño fue una profesión de mucha demanda por parte de estudiantes postulando a las Universidades. Los puntajes de los postulantes a estudiar diseño llegaron a estar entre los mas altos de la Universidad de Chile. A fines de la década del 70 (años 75 al 80) la Escuela de Diseño de la Universidad de Chile captó los puntajes más altos de todo el sistema, después de la Escuela de Medicina. Esto tampoco fue incentivo para desarrollar las Escuelas de Diseño, solo fue mayor ingreso a las Facultades imperantes.

Debemos decir, en beneficio de la verdad, que tuvieron que pasar mas de treinta años antes que un diseñador dirigiera una escuela de diseño. Recalco este hecho por que no es menor al analizar la dirección que tomó el diseño desde la dirección de la arquitectura y las Artes Plásticas.

¿Qué se enseñó y quien enseñó en las Escuelas de Diseño?

El panorama no cambia mucho en relación a lo ya dicho. Quiero agregar que la formación de los diseñadores en sus orí­genes y que ha perdurado por años, fue una mezcla de ramos de arquitectura y artes plásticas, dejándose fuera de la formación de los diseñadores los ramos propios del mundo manufacturero, de la gestión empresarial, del manejo comercial, del mercado y las finanzas etc. Estos hechos han traí­do como consecuencia una absoluta desvinculación del diseño del mundo tecnológico, del mundo empresarial, y no le han permitido al diseño ser una nueva herramienta para la industria Nacional. ¡Qué desperdicio para el desarrollo de un paí­s que ha requerido del diseño para el desarrollo de sus PYMES¡

La preocupación por parte del gobierno y de algunas empresas ha existido desde los 60: no nos olvidemos que Gui Bonsiepe vino a Chile como experto de Naciones Unidas a un programa de desarrollo de las PYMES organizado por la O.I.T. Y el Servicio de Cooperación Técnica/CORFO. Ya en la época de Frei padre la preocupación estaba.

Aunque hubo conversación sobre el qué enseñar y cómo llegar a las empresas – sobre todo de parte de los estudiantes – los profesionales a cargo de las Escuelas de Diseño no manejaban estos ámbitos, ni tampoco se rodearon de los profesionales adecuados para ello. Más bien mantuvieron al diseño como una actividad “liviana”. Sabida es la frase que los que no tení­an la capacidad para estudiar arquitectura estudiaban diseño. Muchas décadas se ha mantenido la enseñanza de diseño sin un currí­culo adecuado para su rol en el ámbito del trabajo.

Es fácil detectar esto ramos en los currí­culos de los años 60/ 70 /80 e incluso 90 donde todaví­a perduran ramos como composición y teorí­a del color al estilo Bellas Artes. Se entregaban como formación para diseñadores ramos como morfologí­a y estructura, composición, dibujo con modelos al estilo de los estudiantes de arte, escultura, historia del arte, estética, taller de diseño bajo el esquema del taller de arquitectura, etc.

Esta es la conversación histórica del diseño que es bueno mirar para buscar soluciones permanentes que cambien el estado tanto de la enseñanza del diseño como del ejercicio de la profesión

¡El Futuro!

Hoy el diseño ha adquirido un rol relevante en la gestión de las empresas que se proyectan en los mercados globalizados, por lo que el futuro del diseño tiene un mundo de oportunidades a tomar. Para tomar estas oportunidades debemos apropiarnos de una serie de acciones que nos permitan cambiar el discurso del diseño, su identidad y su rol en el mundo del trabajo. Las acciones a realizar son:

-Sentarnos a conversar; estudiantes, académicos, profesionales, organizaciones gremiales, y sincerarnos en torno a lo que hacemos bien y hacemos mal; qué necesitamos aprender, a quien le vamos a dar autoridad para que nos enseñe y de que se hace cargo cada uno de nosotros. Se requieren jugadores en la cancha, no comentaristas mirando desde la galerí­a.

-Hacernos cargo de las Escuelas de Diseño y no delegar más en otras profesiones y profesionales aquello que debemos hacer responsablemente y con excelencia: la educación de los diseñadores.

-Mostrar al diseño como una actividad que le entrega valor al mundo empresarial diseñando proyectos emblemáticos, o destacando los ya existentes.

-Abrir redes de ayuda entre diseñadores, escuelas de diseño, organizaciones empresariales y de gobierno.

-Abrir una conversación pública sobre el “valor” que el diseño trae a un paí­s y al mundo productivo.

-Formar profesionales felices y emprendedores, con ambición y posicionados de su rol en la sociedad.

Yo estoy dispuesto y trabajo para ello. VIVA CHILE PAIS DE DISEí‘O

POST 3

LOS OBJETOS INVENTAN MUNDOS.

7 DE JUNIO DEL 2005

(Esta interpretación del mundo de los objetos es algo que aprendí­ del Ph.D. Fernando Flores y que aquí­ ejemplifico a través de la historia del reloj de pulsera. El artí­culo fue publicado hace 12 años atrás por El Mercurio; y para mostrarlo en el blog no ha sido modificado)

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Mi oficina se encuentra en el barrio Bellavista, colgando entre la otrora señorial Av. Perú y el vertiginoso comercio de Patronato.

Perpendicular a la Av. Perú está la calle Av. Santos Dumont personaje al que –sin saber porqué- asocié a algún prócer de la guerra del 79, pero jamás al ámbito del diseño, los problemas funcionales, los aeroplanos, Brasil, Francia, ni mucho menos a Cartier (Luis Cartier, diseñador y joyero, 1875-1942).

Este preámbulo tiene la intención de relatar -por una parte- y de generar -por otra- inquietudes sobre el carácter social de los objetos, su funcionalidad, sus orí­genes, cómo se crean, quién los crea y sus repercusiones en los mundos que intervienen.

Tomemos como ejemplo de objeto el reloj pulsera. Para nuestro mundo de hoy, el reloj pulsera ha pasado a ser un producto que cumple diversas funciones, además de aquella para la cual fue creado; hoy éste, es un artí­culo de moda, un objeto de identidad personal, de prestigio, un campo de ingreso de divisas para paí­ses como Suiza o Japón.

Luis Cartier inventó, en 1902 este producto/objeto, a partir de un comentario que le hizo su amigo el aviador brasileño Alberto Santos Dumont, quién le manifestó que para él serí­a muy cómodo y menos riesgoso poder mirar la hora (hasta el momento los relojes eran de bolsillo), sin tener que abandonar los mandos de su aeroplano. Cartier se planteó el tema de cómo resolver esta acción de ver la hora.

Lo interesante de este fenómeno de creación es cómo los objetos nacidos de requerimientos generados por otros objetos o por acciones humanas, alteran el mundo de relaciones sociales que hasta ese momento existí­an.

Un producto, como el reloj pulsera, inventado de un requerimiento funcional (tener las manos libres para pilotear un aeroplano) crea su propio espacio y sus propias distinciones de uso y aplicaciones. Integrándose a diferentes dominios del accionar social y desarrollando nuevas aplicaciones, nuevos hábitos de uso. Incluso produce nuevas interacciones entre las personas y los objetos alterando las existentes y cambiando los hábitos sociales y culturales a su alrededor.

La función del reloj pulsera -ver la hora- no es hoy dí­a el motivo fundamental de su mundo de aplicaciones. Desde que se inventó hasta estos dí­as, se han creado nuevas y variadas aplicaciones, donde ver la hora sólo es el motivo principal de su uso.

Probablemente nadie se imaginó al reloj como acompañamiento para prendas de vestir, o como soporte para funciones que no son necesariamente para ver la hora, tales como tomarse la presión, saber a qué altura del nivel del mar se encuentra, hacer cálculos matemáticos…

4 pensamientos en “DISEí‘O & GRIPE.

  1. Hola!
    Muy bueno el Post. No sabía nada de Santos Dumont tampoco ni del origen del diseño del reloj pulsera. Además De todo el desarrollo y evolución del diseño en Chile.

    Gracias a la gripe! jej.

    Saludos desde Pucón

  2. Hola !

    despues de 3 intentos para postiar espero que ahora funcione.
    en el post de el refrigerador no funcionó asi que lo hago aquí !

    me parecio genial el refrigerador con los modulos independientes que además son apilables, esto dará mucha mas comodidad y mayor manejo con el producto.

    en el tema de los inventos teconologicos, me parece verdad de que aquellos objetos cambian la forma de vivir, de manera social, economica, culturalmente. aparte de que creo que aún estamos viviendo los cambios del microchip.

    aqui dejo mi link !

    http://byxkaren.bligoo.com