SOLO SE QUE NADA SE.

Mi busqueda de herramientas para el manejo formal, me ha llevado
A buscar en el mundo de las matemáticas  nuevas posibilidades y siempre me encuentro con  algún descubrimiento que uno cree que sabe, pero solo sabe un poquito, tirando a definición.
Les adjunto un regalo de este tipo.

LOS NíšMEROS PERFECTOS.

“Los números tienen naturaleza propia al igual que los humanos, todos ellos, esconden rasgos de identidad que los definen y los califican. Para identificarlos, hay que buscar en su interior , dividiéndolos… y luego sumar todos esos matices para obtener el resultado final.

Al igual que con las personas, existen los números perfectos, es decir, aquellos que verifican que la suma de los divisores propios, da como resultado el mismo número. Por ejemplo, el 28 es uno de ellos, sus divisores propios son:
El 1, 2 , 4 , 7 y 14 que suman 1 + 2 + 4 + 7 + 14 = 28
Sólo hay 4 números perfectos entre los 10.000 primeros números naturales….

También están los números abundantes, que son aquellos que cumple que la suma de sus divisores propios, es mayor que el mismo. Por ejemplo, el 24 es abundante ya que sus divisores son:
1, 2, 3, 4 , 6 , 8 , 12 y se cumple que 1+2+3+4+6+8+12=36, que es mayor que 24.
Existen 2.487 números abundantes menores que 10.000

Por último están los deficientes, que cumple que la suma de sus divisores propios es menor que él. Por ejemplo, 16 es un número deficiente ya que sus divisores propios son 1, 2, 4 y 8 y se cumple que 1+2+4+8=15, que es menor que 16.
Estos son los más numerosos, porque hay 7.508 números deficientes entre las matriculas de los coches, por lo que lo más probable es que el suyo, tenga un número deficiente.

Hablamos en el último post de los Números amigos: parejas de números que cumplen que la suma de los divisores propios de cada uno de ellos, da como resultado el otro número. Por ejemplo, 220 y 284 son números amigos. Si nos paramos a pensar un poco, uno de ellos es abundante (el 220) y otro es deficiente (el 284), por lo tanto no es tan malo ser abundante o deficiente, porque gracias a ello, podemos tener amigos. Mientras que los números perfectos son, amigos de ellos mismos…
Como ya dijimos, existen 5 parejas de números amigos menores que 10.000.

Para terminar están los Números sociables: cumplen lo mismo que los números amigos, pero en vez de ir en parejas, van en grupos más grandes. La suma de los divisores del primer número da el segundo, la suma de los del segundo da el tercero, y así­ sucesivamente. La suma de los divisores del último da el primer número de la lista. Por ejemplo los números 12.496, 14.288, 15.472, 14.536 y 14.264 son números sociables. Actualmente, no existen números sociables entre las matriculas de los coches, por que todos los integrantes de cada grupo de números sociables que se conocen, son mayores que 10.000. Pero podrí­a buscarse, entre las matriculas de coches muy antiguos, allá en la ‘prehistoria’…

Dicen que impregnamos todo lo que nos rodea de nuestra personalidad y quizás sea cierto, por eso, mire cuando pueda la matricula de su coche y respóndase a la siguiente pregunta ¿Qué tipo de número es usted?”

Nuestro Dilema: Mediocridad o Excelencia

LOS INVITO A LEER ESTE POST DEL SENADOR FERNADO FLORES QUE CONSIDERO RELEVANNTE DE MEDITAR .

Chile está entrampado en una cultura de la mediocridad. Mientras no rompamos con ella, las propuestas de solución a nuestros problemas no avanzarán.En el mundo globalizado que vivimos requerimos cultivar una cultura de la excelencia, en la competitividad, en la cooperación y en las conversaciones.

Chile está entrampado en una cultura de la mediocridad. Mientras no rompamos con ella, las propuestas de solución a nuestros problemas no avanzarán.En el mundo globalizado que vivimos requerimos cultivar una cultura de la excelencia, en la competitividad, en la cooperación y en las conversaciones.

Cuando observamos con admiración y asombro la organización de China de los Juegos Olí­mpicos, esta mediocridad nos aparece más clara. En la ceremonia de inauguración, no vimos sólo un despliegue de recursos o de tecnologí­a; lo que nos maravilló fue la mezcla de perfección, creatividad, belleza, coordinación, disciplina y rigor que nos  embargó de alegrí­a. No era farándula, y el mejor ejemplo de la potencia de esto, es que echamos de menos los juegos olí­mpicos.

Pero China se propuso no sólo competir, sino ganar, y lo hicieron. Su progresión en eficiencia no tiene precedentes: de obtener 5 medallas de oro en Seúl ’88, veinte años después, en su casa, triunfaron por primera vez, obteniendo 51 medallas de oro.

En contraste, nuestra participación, como era previsible, no tuvo brillo. Y la única performance de estatura, la de Fernando González, no es aclamada ni valorizada en su  importancia, a pesar de ser obtenida con un esfuerzo y perseverancia de años. Esta relativa indiferencia ante el logro de González muestra cuánto sobrevaloramos la mera gratificación instantánea, en vez de una cultura del construir y el cultivar, que es fundamental para ser excelentes.

No se llega a esas cotas de excelencia a través de la mera utilización de conocimientos o técnicas que luego se aplican, sino por la participación en una cultura de prácticas, que al final son  “danzas” corporales, sociales y culturales.

¿Cómo se logra, entonces, un campeón olí­mpico? La excelencia no es una condición o una aptitud innata; es una cultura, una práctica que se cultiva en un ciclo recurrente, que involucra eficiencia, aprendizaje y cambio.

En el fenómeno de la eficiencia se constituyen las tareas, la creación de equipos y la gestión de recursos.

Los chinos realizaron una verdadera revolución deportiva, para generar cambios radicales en una generación. Al diseño de un programa de selección y reclutamiento, sumaron la creación de 10 centros de alto rendimiento, focalizados en quienes iban a competir, con un régimen de alta disciplina.

Pero, para llegar a eso, se requirió un proceso que incluyó un desarrollo masivo del deporte, cuyo resultado es la existencia hoy de 5 millones de atletas en China, además de 35 institutos de investigación deportiva, y 135 universidades con oferta de especialidades en deporte como parte de sus programas académicos. Es decir, la eficiencia presupone un presente, pero también una acumulación del pasado. Por eso se trata de un ciclo, donde el aprendizaje es una práctica recurrente que genera un cambio social.

Entonces, la excelencia no es sólo “competitividad”. El aprendizaje supone un juicio de acción efectiva donde aparecen las restricciones económicas y la evaluación en los tiempos. En algún punto del proceso, China focalizó sus esfuerzos de inversión y prioridades en la preparación. La excelencia está en el ciclo.

¿Y qué pasa con nuestro Chile? En Chile han existido otros chilenos que tomaron la decisión de cultivar la excelencia, como China hoy, pero en otra  escala. Quienes organizaron el mundial de 1962 actuaron de la misma manera, incluyendo la preparación del equipo de Fernando Riera, que duró cerca de ocho años, obteniendo un tercer lugar.

Pero, a pesar de estos grandes ejemplos, aún no comprendemos la excelencia de esta manera. Aparece más bien como un prerrequisito para hacer las cosas bien, una condición sustancial de las personas: “es capaz”, “es inteligente”, son juicios que presuponen esta ceguera.

Todaví­a pensamos la excelencia como una condición, o como un conocimiento. Pero el cultivo de la excelencia paga sólo si se conecta con un espacio real, con un dominio visible donde la oferta que somos se cumple y mejora permanentemente en la recurrencia del ciclo eficiencia-aprendizaje-cambio.

Sostengo que en Chile predominan dos estilos que nos impiden avanzar en esta dirección.

El primero es nuestra cultura legal-formalista, que nos predispone a creer que “hacer las cosas bien” es regirse adecuadamente por las normas o ciertas reglas prefijadas. Los estándares de lo posible están ya definidos a nivel local.

El deber se mueve en el cumplimiento de la ley. Para el mundo normal éste es un requisito suficiente. Y en  cualquier sistema socio-polí­tico y económico, el respeto de las normas es relevante, no se trata de algo malo.

Sin embargo, este estilo no calza con los desafí­os de la competitividad en un mundo global. En este mundo, necesitamos cultivar una cultura de la excelencia, en la acción, en la innovación, en el cultivo de la autenticidad de una identidad y en la mejora de nuestras prácticas sociales y culturales.

Por otra parte, la mera referencia a la norma no resuelve el problema de su legitimidad, si ésta entra en crisis o es cuestionada.

Cuando esto sucede, se desarrolla la desconfianza entre las personas y no es fácil salir de ese estado de ánimo. La manera más  fácil y nefasta es la de buscar o construir otras lealtades.

Y este es el segundo estilo, el ”compadrazgo para el abuso y la mediocridad”, que en algunos de nuestros partidos polí­ticos alcanza el carácter de mafia organizada.

El origen de la palabra mafia es la “familia”; pero se trata de una familia que crea una ética al margen de la sociedad y sus instituciones, a favor de una jerarquí­a que maneja el clan familiar. La colaboración entre las personas no esta vinculada
a la generación de oportunidades o valor, sino a la protección bajo amenaza, que es su mejor negocio.

El compadrazgo no sólo genera abusos. Produce y cultiva también la mediocridad, porque pone el foco en un sistema de favores que inhibe la promoción del talento, el mérito y el esfuerzo, y prioriza el amiguismo, el “contacto”, la lealtad ciega, mal entendida. El Derecho y la Justicia son valores más importantes que la lealtad, en el mundo polí­tico, social y para la competitividad.

Chile no llegará a ninguna parte, por el camino de la mediocridad. Nuestro mal desempeño en las Olimpiadas, puede ser una anticipación de nuestro mal desempeño en el mundo, si no reaccionamos.

Contra eso, proponemos cultivar un estilo de cooperación, donde el espí­ritu de aventura y la excelencia son cruciales. Chile no podrá competir en el mundo globalizado si no cultivamos una cultura de la excelencia. Es un requisito esencial.

Nada sacamos con apilar listas de objetivos generales de la educación o con planificar una estrategia de innovación si no pasamos esta valla previa.

El cultivo de la excelencia no es individual, requiere de redes sociales donde se coopera, se compite y se conversa al mismo tiempo. Esto sucede también en las artes, las comunidades cientí­ficas, las organizaciones sociales, los negocios, o cualquier otra práctica humana. Si esto se hace socialmente, ilumina la acción.
Y la acción ocurre en este ciclo que involucra el uso eficiente de los recursos, cultivar una práctica de aprendizaje permanente, y generar momentos reflexivos donde se deciden estrategias de cambio.

Es posible que los lectores sientan que los chilenos no podemos cultivar la excelencia, que la comparación con China es abrumadora; es sencillo atribuir lo logrado por ese paí­s a la tradición, cultura y tamaño. Pero la excelencia siempre existe en aquellas gentes encariñadas con su trabajo, con su comunidad. Esto va más allá de nacionalidades, es sentirse parte de la aventura de su comunidad y la humanidad entera.

Chile ha tenido personas notables en distintos aspectos. En la medicina, ejemplos como los doctores Héctor Croxato, Joaquí­n Luco, Francisco Varela y Humberto Maturana. En el deporte, negocios, literatura, encontramos ejemplos de la misma envergadura.

Para conducir estos pequeños reductos de excelencia, se necesitan lí­deres que se vayan formando en ese camino, ese es el rol de Chile Primero.  Producir gente ordinaria que sea capaz de producir eventos extraordinarios.

Las crisis atraen a la excelencia.  Pues en respuesta a éstas van surgiendo en el mundo personas comprometidas con la aventura de hacer contribuciones y cambiar culturas.

Las crisis  nos regalan buenos ejemplos de cómo  conectar  a los jóvenes chilenos con las redes emergentes que surgen ante éstas.  Así­ mismo es necesario que nuestros lí­deres cobijen y cultiven iniciativas disruptivas. La excelencia es  una acción conjunta del Estado y la sociedad.  Requerimos crear nuevos partidos, nuevas instituciones, nuevas organizaciones, que estén dispuestas a cultivar la excelencia.

Necesitamos un estado de ánimo distinto y una actitud, una predisposición al cambio. Hace 30 años China estaba presa de una cultura campesina donde este estilo no contaba. Pero lograron resucitar lo mejor de su tradición para generar un profundo cambio y producir una cultura de la excelencia, con decisión, orgullo y nuevas prácticas.

En Chile, necesitamos un compromiso de saber que esto es posible.

La excelencia tiene una intencionalidad ética, que valora la ambición sana, la colaboración, promueve el “pulular de las minorí­as”, premia el mérito y el esfuerzo, y destierra la envidia y la mediocridad.

Chile tiene una gran oportunidad poniendo acento en la creación de una cultura de excelencia, así­ tendremos mejores empleos, oportunidades y un futuro prometedor.¨

Los videojuegos, inmunes a la crisis Los primeros análisis prevén un aumento de las ventas del 15% en la primera mitad del año

El mundo de los juegos lo debemos mirar con otros ojos. Con los ojos de una nueva modalidad de aprender y trabajar.

Les copio este artí­culo este artí­culo de LUZ FERNíNDEZ - Madrid – 10/09/2008 editado en el PAIS,COM

“El sector del videojuego espera seguir creciendo en 2008 pese a la crisis, según ha apuntado la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, Adese. Los primeros datos, no oficiales, de la consultora SFK señalan que las ventas relacionadas con el ocio digital han aumentado un 15% de enero a julio.

* El aclamado ‘Bioshock’ llegarí¡ a PS3 en octubre
* La industria brití¡nica del videojuego arremete contra las descargas
* Los juegos para la Wii (tambií©n) arrasan en España
* Microsoft rebaja el precio de su Xbox para competir con Wii
* Los videojuegos se integran en la televisión

“Los primeros datos apuntan a que vamos a mantener un crecimiento de doble dí­gito aún en estos momentos de crisis”, ha adelantado Carlos Iglesias, secretario general de Adese en la presentación del anuario de 2007, un ejercicio especialmente bueno para los videojuegos que representaron un negocio de 1.450 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 50% respecto al año anterior.

Las proyecciones a nivel mundial preví©n que el consumo de videojuegos se doble en un plazo de tres a cinco años, un crecimiento que serí¡ superior en España, según los cí¡lculos de Adese.

Iglesias ha recordado que este sector, en el que se incluye la venta de consolas, ya supera a la ventas de música, DVD y las ingresos por taquilla del cine. “Somos una industria joven pero ya somos un sector consolidado”, insistió.

Adese ha repetido su llamamiento para que desde las instituciones se apoye el desarrollo local de una industria que vive un gran momento de expansión, gracias a haber captado a nuevos público, y que podrí­a “generar miles de puestos de trabajo”.

“España es el cuarto mercado europeo en cuanto a consumo de videojuegos, pero estamos a la cola en cuanto a desarrollo de tí­tulos. Sólo pedimos el apoyo que estí¡n recibiendo otros paí­ses vecinos”, ha subrayado Iglesias, quien ha hecho hincapií© en que aún no se ha tenido ninguna respuesta por parte del gobierno a pesar de sus repetitivas reclamaciones de una mayor atención institucional.

Adese tambií©n ha recordado el nuevo giro de los videojuegos, que han alcanzado una dimensión mí¡s social. Durante 2007 se comercializaron 2.000 nuevos tí­tulos, y el 60% de ellos tení­an una clasificación Pegi que los consideraba aptos para todos los públicos.

La edad media del videojugador estí¡ en los 25 años, y pese a esta ampliación de perfiles de usuario, la gran mayorí­a de los jugadores siguen siendo hombres.”