7 de Julio de 2008

Jóvenes ingenieros inventan dignidad

Diseño Industrial, Innovación

Gracias a una colaboración de Julián Ugarte en Chile País de Diseño, podemos difundir el interesante proceso de diseño que un equipo de alumnos de ingeniería de la Universidad Católica llevó adelante bajo la coordinación del Programa Mínimo de Un Techo para Chile. Este trabajo da buena cuenta de la estrecha relación que hay entre la ingeniería y el diseño a la hora de dar vida a productos que sean funcionales, por parte de la ingeniería, y cercanos a la experiencia de las personas, por parte del diseño. En ese espíritu, les invito a leer el post que Alexis Ibarra firmó en la sección Blogs de El Mercurio:

El patio de cemento, en el campus San Joaquín, bullía. Mientras un grupo armaba una ducha portátil, otros prendían el fuego del brasero: con su invento prometían ropa seca en media hora.

Más allá, unos calentaban piedras al sol para temperar las frías noches del desierto. Y en el fondo, otro grupo construía unas minitorres de agua que evitarían que los vecinos discutieran por el líquido que no les llegaba a su mediagua o lo hacía con poca presión.

Eran 61 las creaciones de estos estudiantes del primer semestre de Ingeniería de la Universidad Católica que buscaron solucionar una necesidad en los cientos de campamentos que aún existen en el país.

Trabajaron codo a codo con el “Plan Mínimo de Un Techo para Chile”, que estudia y propone soluciones para alcanzar las mínimas condiciones que debiera tener un ser humano para vivir dignamente. Todo un semestre acudieron a 19 campamentos de la Región Metropolitana, se sentaron a conversar con sus pobladores, a escuchar sus necesidades, a conocer sus carestías, sus angustias y sus esperanzas.

“En las universidades se inventan muchas fórmulas para crear riqueza, pero pocas para superar la pobreza. Esta iniciativa muestra que la universidad se está preocupando de lo que para nosotros es el desafío más importante del país: mejorar la calidad de vida de los más pobres”, dijo Julián Ugarte, coordinador del Plan Mínimo de Un Techo Para Chile.

Los jóvenes de la UC se reunieron en grupos de 8 a 10 alumnos, explica el profesor Claudio Fernández. “Son alumnos de primer año que todavía no han adquirido los conocimientos de la ingeniería, y por eso su única herramienta es la creatividad”.

La universidad les pasó a cada grupo $50 mil; si necesitaban más plata, debían autogestionarla.

Julián Ugarte dijo que, luego, los inventos se ven en conjunto con los pobladores para ver los que realmente les satisfacen. “A partir de esto pasan a laboratorios para hacer las investigaciones respectivas y poder desarrollarlos. Aquí, trabajamos de la mano con distintas empresas, para asumir la producción y los costos”.

Estufa de piedras

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Pensada para los campamentos de la zona norte del país, donde hay mucho calor en el día pero las noches son gélidas.

El artefacto tiene una mica y material reflectante que calientan unas piedras en su interior. Cuando cae la tarde, el poblador introduce el dispositivo en su casa para que la tempere. Los jóvenes dicen que funciona mejor con las piedras de origen volcánico.

Lavadora a pedales

Lavadora.gifCon un tambor azul de plástico, una bicicleta vieja y un armazón de metal crearon esta lavadora que no necesita electricidad y que, además, permite ejercitar las piernas.

Se abre la tapa (hermética, igual que los recipientes para guardar comida), se echa la ropa, el detergente y el agua. Luego, comienza la acción. En una silla el operador comienza a pedalear y el tambor se mueve hacia delante y atrás, emulando el moviendo de una lavadora convencional.

Cuna térmica

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Unas patas de madera aguantan el peso de medio tambor de combustible que fue revestido cuidadosamente con plumavit de alta densidad. Así crearon el esqueleto de esta cuna térmica. “Por estar construida con plumavit mantiene el calor en el invierno. Para el verano inventamos un sistema de ventanas que ventilan la cuna cuando le sacamos uno de los paneles”, cuentan los creadores.

El tapagotera

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Es de noche y llueve copiosamente en la ciudad. En el campamento una gran gotera empapa el interior de una mediagua. ¿Qué se puede hacer?

Estos chicos encontraron una respuesta: un tapagotera que se instala desde el interior de la casa. Se mete a través del agujero y cuando pasa hacia el otro lado se abre y queda anclado. Por dentro el dueño de casa atornilla una mariposa que presiona un círculo de polipropileno expandido. Paula Ochsenius explica que el material presiona el agujero y lo sella herméticamente. “Cada tapagotera cuesta $450″, aclara.

No más barro en los zapatos

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“En el campamento al que fuimos tenían medianamente resuelto el tema de la electricidad y el agua, pero su gran problema era el barro”, dicen los creadores de este invento.Aprovecharon de darles un buen uso a los neumáticos de desecho, poniendo una plataforma que se ancla firmemente a ellos. El prototipo es de madera y unen una plataforma a otra con ganchos y resortes. El producto final debiera ser de plástico. “La madera se deteriora muy rápidamente”, dijo Esteban Ramírez.

Secadora de ropa

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Usaron dos ventiladores de computadores: uno para hacer ingresar el aire al sistema, el otro para sacarlo ya caliente.

El aparato consta de dos mangueras unidas por una pieza de metal que se pone sobre el brasero. El aire ya temperado se introduce a una especie de pequeño invernadero donde la ropa colgada se seca en media hora. La gracia es que la humedad se mantiene dentro del ecosistema.

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