En la revisión de mi blog he re-leído una serie post que escribí hace como dos años. Los volveré a subir durante mis vacaciones. Buen verano a todos, me voy a los lagos del sur de Chile.
Me he dedicado al tema del diseño desde mi juventud. Desde que salté del mundo de las artes plásticas, (tuve la fortuna de estudiar en la Escuela Experimental de educación Artística) al del diseño. Siempre visualicé esta actividad de diseñar como una promesa mucho más potente que solo una actividad orientada a la forma de los objetos, que fue la orientación con la cual me encontré en mis primeros acercamientos como estudiante de diseño, en el Departamento de Diseño de la Universidad de Chile.
Mi llegada al mundo del diseño ocurrió en la segunda mitad de la década de los sesenta, momento de la historia para los jóvenes de la época de gran efervescencia social, política y cultural. Ingresé a la enseñanza universitaria, sintiéndome parte de una generación lanzada al futuro con una actitud de cariño por mi país y de ser partícipe de mejorar el mundo que estábamos heredando de nuestros mayores. No quiero aquí, abrir el tema de la década de mi juventud, pero si mencionarla, ya que, el diseño no fue ajeno a las conversaciones del momento, a las motivaciones que los estudiantes de diseño llegamos a tener. Fuimos jóvenes que nos poseía una actitud de búsqueda y de crítica, a lo establecido, buscábamos una enseñanza que nos hiciera sentir útiles a la sociedad y a nosotros mismos.
El gastado tema si el diseño era arte o técnica, generó grandes disputas académicas y estudiantiles, abanderamientos, rencillas, ideologizaciones y ha sido el permanente tema del diseño para nuestra realidad académica, como la conversación de Colón sobre si la tierra es plana o redonda. Lo que quedó fuera de la conversación "académica" fue el hecho que lo importante era navegar y demostrar, en la navegación, como era la tierra.
La conversación se ha prolongado por cuatro décadas y pocos son los que han navegado por los océanos del diseño para volver a relatar y enseñar como es el diseño. Me considero uno de los que se ha dedicado a navegar en el océano de hacer diseño industrial y gráfico y los quiero invitar a compartir mis descubrimientos sobre el arte de navegar por el diseño. Espero sacarlos de la larga conversación histórica que algunos – sobre todos aquellos que llegaron desde las artes pláticas y la arquitectura, pretender mantener, la invitación para introducirlos en una navegación, donde las pistas de si el diseño es técnica o arte quedaron en el mundo plano de los mapas del pasado, dando paso al nuevo paradigma del diseño desde el redondo digital y globalizado. Muchos partirán descalificando los textos de este blog, sobre todo, los que han dedicado gran parte de su tiempo a la larga conversa, sobre la defensa del diseño como un espacio del arte, sin antes preguntarse. ¿Por qué dice lo que dice? O preguntas como ¿Qué observa este diseñador que piensa tan diferente a mí?.
Mi invitación es a construir una nueva conversación del acto de diseñar, a mirar nuestra profesión con apropiación y espíritu crítico sobre todo aquello que nos parece o resuena poco adecuado, sin sentido, fuera de contexto. Abramos una nueva conversación, desde la practica de diseñar, una conversación que nos permita construir futuro que haga de Chile el País del Diseño, no la gran mentira del diseño, que es como lo veo. Esta mirada levanta muchas emociones encontradas, lo que me parece un buen inicio para invitarlos a BLOGEAR.


