Desde Chile País de Diseño rescato este post escrito por José Miguel Muga acerca de la exitosa visita de David Ugarte en nuestro país y la charla que dio para los miembros de Chilepd.

Muchas cosas me impresionaron de la pasada de David de Ugarte por estos barrios.
En la primera jornada, en el BID, David nos reveló con maestría su entendimiento y experiencia en ciberactivismo, palabra alejada de mi vocabulario hasta leer su artículo “el poder de las Redes“. Una de las distinciones que me sorprendieron, por su simpleza y profundidad, fue sobre el poder que tiene la capacidad de generar consensos. Es que se le da a pocos esto de hablar y escuchar tratando de crear espacios de sintonía y coordinación. Más bien, esta más disponible el mundo del “sí, pero…”. En ese contexto, nos presentó la dualidad de dos mundos: épico (del lat. epÄcus, y este del gr. á¼πικá½¹ς) Perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica y lírico (del lat. lyrÄcus, y este del gr. λυρικá½¹ς) Perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica. Y claro, los chilenos tenemos más de épicos que de líricos. Más del sacrificio y el esfuerzo, con dosis de paranoias de persecución y enemigos, que la alegría de vivir, esa alegría que nos hace estar en el presente desde el mundo mejor que se nos viene del futuro. Se nos nota en el futbol y el tenis.
Reflexionaba sobre la lírica y me queda mucho que comprender. Es que soy nieto de Asturianos y no de Andaluces. Algo de lírica hay enesta capacidad que tienen los blogueros de conectarse con la cotidianidad de la gente a partir de su propia cotidianeidad. La fórmula de los grandes enemigos que hay que destruir estaba bueno para mi generación, pero construir el presente desde el pasado agota, agota el tema, agota las posibilidades de inventar un vivir mejor después de caído el enemigo.