Alemanes crean ascensor sin cables para rascacielos del futuro

Un Instituto de Aachen desarrolla un ascensor que se perfila como gran solución para el urbanismo en altura. Comparto la siguiente noticia Vía El Mercurio.

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En el Instituto electrónico de la Escuela Técnica Superior de Aachen, el ingeniero Dirk Van Riesen desarrolla un ascensor sin cables: puede elevarse mediante un sistema de campos magnéticos. Los mismos que descubrió Maxwell.

El ascensor está sujeto permanentemente por grandes imanes y el espacio por el que éstos se mueven está recorrido por bobinas eléctricas.

Los trenes de levitación magnética llegaron a Alemania hace diez años; ha estado funcionando en el norte del país una línea de forma experimental.

En Munich hay proyectada otra entre el centro de la ciudad y su aeropuerto, que recorrerá 38 km en 10 minutos. Pero el primer uso comercial de esta tecnología está en Shanghai.

Los investigadores apuntan precisamente a este mercado.

La Torre Millenium, proyectada en Tokio, medirá 840 metros; el equipo dirigido por el arquitecto español Javier Pioz, podría plantearse superar la barrera de 1 km en la Torre Bionic de Shanghai.

Estas construcciones dejan desfasados a los ascensores "colgantes": los cables de hierro clásicos no podrían levantar los cubículos hasta tal altura y acabarían rompiéndose.

"Como se puede suponer, nuestro ascensor, a diferencia del tradicional con cables, no sólo se mueve verticalmente: también puede hacerlo de manera horizontal", afirma Van Riesen.
Los diferentes ascensores de un edificio son independientes unos de otros y así todos pueden llegar a todas las plantas. Además, la instalación de estos ascensores permite el ahorro de hasta el 30% del espacio: el complicado entramado de cables y las sonoras salas de máquinas tradicionales desaparecen.

Una moneda de canto

La Escuela Técnica Superior de Aachen está segura de la utilidad y eficacia de su invento: actualmente, lo promociona alrededor de todo el mundo.

Para ello no considera necesaria la participación en "sofisticadas ferias o eventos", según apunta el mismo Van Riesen; basta con llevar a cabo un simple e ilustrativo uso del invento:

"Colocamos una moneda de canto en el suelo del ascensor y lo hacemos subir con la máxima potencia posible: si, al final del trayecto, la moneda permanece en esa posición, significa que hemos hecho bien nuestro trabajo", dice y sonríe.

 

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