Museo Franz Mayer de la Ciudad de México

Inventando un Mí©xico moderno. El diseño de Clara Porset

Clara Porset fue una mujer comprometida con el diseño, su gran pasión, pero fue en las causas sociales y polí­ticas donde encontró el motor de su vida. Un artí­culo de El Mañana.

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Clara Porset se caracterizó por su indómita personalidad, su recio carácter y su gran capacidad profesional, pero tambií©n por el coraje con que hizo frente a las numerosas contrariedades que se le presentaron en la vida.
Nacida en Matanzas, Cuba, en 1895, se vinculó desde joven con los intelectuales, escritores y cientí­ficos cubanos que lucharon hasta obtener la Cuba que anhelaban. Entre ellos destacan el gran poeta Nicolás Guillí©n, quien a traví©s de su pluma fustigó a los opresores del pueblo cubano y exaltó la cultura popular; el escritor, diplomático y polí­tico Juan Marinello, quien compartió con ella protestas, exilio y angustias en las múltiples ocasiones en que estuvo preso a causa de sus ideas, y el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, su compañero de inquietudes polí­ticas y quien mucho tiempo despuí©s, tras haberse hecho famoso con su descubrimiento de las ruinas de Palenque en 1952, siguió siendo amigo de Clara, que para entonces ya tambií©n se habí­a establecido en Mí©xico.

  • 1928-1931.- Clara Porset estudia arquitectura y diseño de muebles en Parí­s, tomando cursos de historia del arte en la í‰cole des Beaux-Arts.
  • 1932.- Regresa a Cuba y se inicia como diseñadora profesional de muebles, introduciendo en el paí­s el nuevo concepto de ‘arquitectura y mobiliario’. 
  • 1933.- Se une al movimiento revolucionario nacionalista contra el dictador cubano Gerardo Machado. Tras un breve exilio y la caí­da de Machado, consigue empleo como maestra de diseño industrial en la Escuela Tí©cnica para Mujeres.
  • 1934.- En el Black Mountain College (Carolina del Norte, EU) estudia diseño de muebles con el maestro Albers. Regresa a Cuba para retomar su cargo de maestra, proseguir su trabajo de diseñadora y afiliarse al Partido Comunista Cubano.
  • 1935.- Se une a la huelga general de Cuba, lo cual le significa perder su empleo. Se traslada temporalmente a Mí©xico, haciendo proselitismo polí­tico entre los grupos de exiliados cubanos; pero cuando í©stos son arrestados, prolonga su estancia en el paí­s, y al unirse al pintor mexicano Xavier Guerrero decide quedarse en Mí©xico.

AMIGOS MEXICANOS

Cuando Clara Porset iniciaba su vida en Mí©xico, Xavier Guerrero la presentó con destacadas personalidades del arte y las letras, como los muralistas Rivera, Orozco, Siqueiros y O’Gorman; la pintora Frida Kahlo, los fotógrafos Lola y Manuel Alvarez Bravo, el maestro de teatro mexicano Seki Sano, el escritor Juan de la Cabada y muchos otros personajes que realzaron la cultura nacional en aquel tiempo.
Por su parte, al entablar ví­nculos profesionales con arquitectos, Clara desarrolló una excelente relación con algunos de los más prestigiosos, entre ellos Enrique del Moral, Luis Barragán, Max Cetto, Juan Sordo Madaleno y Enrique Yáñez. Fue así­ como surgieron amistades entrañables, sobre todo la que forjó con Yáñez, quien además de haber sido uno de sus mejores clientes, hacia los últimos dí­as de la diseñadora, fue tambií©n su albacea y promotor del Fideicomiso Clara Porset. Asimismo, cabe mencionar a Anna Seghers, escritora alemana que contribuyó con sus ideas en la lucha contra el nazismo, debido a lo cual fue perseguida en Alemania hasta lograr exiliarse en Mí©xico, donde conoció a Clara Porset y pronto fueron grandes amigas. Con la caí­da del Tercer Reich, Anna regresó a su paí­s. Así­, desde el tí©rmino de la guerra, Clara y Anna continuaron su amistad en forma epistolar; las cartas de Clara hoy se exhiben en la Academia de Arte de Berlí­n como un valioso testimonio sobre los protagonistas de la cultura occidental durante tres dí©cadas; y las cartas Anna se conservan en el Archivo Clara Porset.Por otra parte, Clara Porset mantuvo con los gestores de la Revolución Cubana un estrecho y fructí­fero contacto, ya que de su trato directo con Fidel Castro y Ernesto Che Guevara surgió un significativo plan de acción en beneficio del pueblo cubano. Efectivamente, tras asumir el poder en 1959, Castro encargó a Porset varias tareas de diseño y fabricación de mobiliario para diversos planteles escolares y universitarios, tareas que se llevaron a cabo entre 1960 y 1963.

CLARA PORSET Y EL DISEÑO EN Mí‰XICO

La historia del diseño en Mí©xico está llena de vací­os y olvidos. Hay escasas publicaciones sobre el tema y han sido prácticamente inexistentes las exposiciones retrospectivas de los diseñadores responsables de años de creación y evolución… incluyendo a Clara Porset, cuya obra, hasta hace poco tiempo, sólo era conocida por el gremio del diseño industrial y sus especialistas.  De hecho, no fue sino a raí­z de la publicación, en 2001, del libro biográfico Clara Porset. Una vida inquieta, una obra sin igual de Oscar Salinas Flores, cuando surgió en otros sectores un cierto interí©s por el trabajo y la vida de esta diseñadora, que bien podrí­a ser calificada como pionera si se toma en cuenta que en 1952, con el apoyo del INBA, organizó una exposición titulada El arte en la vida diaria, objetos hechos en Mí©xico. La intención de Porset era congregar en un mismo espacio objetos artesanales mexicanos y piezas producidas en serie, así­ como establecer una comunicación entre los artesanos, los artistas y la industria para lograr mejores diseños e incentivar la producción. Además de sus propios diseños, Porset exhibió trabajos en plata de William Spratling y los Hermanos Castillo, barros de Jalisco y Michoacán, textiles de Elena Gordon y vidrio soplado de los Hermanos í?valos; un equipal de bambú diseñado por Antonio Stevenson Mí©ndez, una cortina de cobre para chimenea diseñada por Germán Cueto, vajillas diseñadas por Eva Zeisel y recipientes de cerámica diseñados por Josí© Feher y fabricados en el taller Cerámica Artí­stica de Texcoco.

COLOFí“N
Clara Porset fue una mujer comprometida con el diseño, su gran pasión, pero es en las causas sociales y polí­ticas donde encontró el motor de su existencia. En efecto, tanto su sensibilidad social como su activismo polí­tico -junto con su carrera profesional- marcaron las distintas etapas de su vida, que se apagó en la ciudad de Mí©xico el 17 de mayo de 1981.





 

 

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