Diseño gráfico y cambio tecnológico

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Hoy escribí­ este texto que irí¡ como introduccií³n a una serie de proyectos de diseño grí¡fico a publicarse en una edicií³n sobre la grí¡fica latinoamerica. Se los copio.

El mundo ha cambiado cualitativamente desde la invencií³n del microchip. Las comunicaciones han tomado un rol protagí³nico en la mayorí­a de las actividades humanas.

Por ejemplo; se estí¡n dando cambios en el diseño y manejo de la informacií³n tanto en el procesamiento de datos como en su visualizacií³n, en la educacií³n poniendo el conociendo universal al alcance de todos a través de internet y gratis, en el comercio globalizado donde hoy todos los mercados estí¡n disponibles como oportunidad para las empresas del mundo, en los productos de entretencií³n masificí¡ndolos con los juegos on-line, las mascotas electrí³nicas, las consola y  los múltiples juegos para P.C, en la salud que avanza a pasos agigantados con los nuevos descubrimientos cientí­ficos producto de la introduccií³n de la tecnologí­a digital a la medicina, la biotecnologí­a que nos abre espacio insospechado para el futuro, la nanotecnologí­a que escapa a lo inimaginable como posible, en la produccií³n que ha iniciado un proceso de robotizacií³n cada dí­a mas generalizado y que nos llevarí¡ a productos de consumo masivo de bajos precios, en el desarrollo y descubrimiento de nuevos materiales, en el campo de las profesiones que aparecen y desaparecen como islas en un maremoto levantadas o hundidas por el avance del cambio tecnolí³gico.

Todo estí¡ siendo cruzado por este potente cambio tecnolí³gico que ha puesto el tema de la Interfaz Grí¡fica, como un gran campo de accií³n para el diseño grí¡fico. Este nuevo dominio se nos presenta lleno de limitaciones en sus posibilidades visuales – todaví­a –  y a su vez repleto de opciones de reinventar e innovar en este nuevo escenario donde el diseño en general y el diseño grí¡fico en particular  ya tienen un rol protagí³nico.¨

La historia del diseño grí¡fico como una profesií³n es reciente (su inicio en la historia, se marca con el nacimiento del cartel a fines del siglo XIX), solo en este último perí­odo se han generado cambios cualitativos en su enfoque, abriendo nuevas aplicaciones para el diseño en el mundo comunicacional que estamos comenzando a explorar y que va  – por el momento – desde el diseño en la red ( sitos, portales, intranet, comunidades, blog, blogesferas, diarios virtuales, enciclopedias Wiki, videos, etc),  hasta las interfaces virtuales.

Hoy para el desarrollo del material grí¡fico como para el diseño de cada una de las muestras enviadas para esta edicií³n, han sido realizadas por las nuevas herramientas de la grí¡fica; los hardwares, los softwares y la posibilidad de trasladar imí¡genes y textos por la red. Quince años atrí¡s o quizí¡s solo diez, esto no habrí­a sido posible de este modo. Tampoco la calidad de la impresií³n producto fundamentalmente de la pre-prensa digital y la computacií³n aplicada al control de la impresií³n.

Mañana tal vez este libro sea digital y tanto la modalidad de editarlo como el tener acceso a él sea fuera de las prí¡cticas establecidas y la manera de enfocar el diseño también cambie, donde los énfasis y los acentos de los productos grí¡ficos evolucionen a otros soportes.

Hablar del diseño Chileno sin mencionar este potente cambio en las prí¡cticas del oficio de diseñar, como en el nuevo rol que el diseño comienza a cumplir, en este mundo interactivo,  me parece un descuido de mi parte. Estimo que hoy en las soluciones grí¡ficas que entregamos a nuestros clientes debemos estar atentos a las nuevas posibilidades que el mundo nos esta brindando. Vivimos el privilegio de poder participar y observar un cambio de paradigma en una velocidad que nos permitirí¡ beneficiarnos del cambio en el ejercicio de nuestra profesií³n.

Los diseñadores que aquí­ exponen son profesionales de la grí¡fica lanzados al nuevo desafio de posesionar al diseño como una herramienta que le entrega valor a la gestií³n de sus clientes y  empresas, siendo el diseño estratégico para las nuevas reglas del juego que comienzan a regir un mundo, que se nos viene visual en todos los í¡mbitos del quehacer humano.

 

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Diseño, innovación y marketing

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La invencií³n de productos como lavadoras, refrigeradores, batidoras, tostadoras de pan, aspiradoras, lustro aspiradoras y otros artefactos hoy conocidos como electrodomésticos, fueron diseñados – en su gran mayorí­a –  en la mitad del siglo pasado en los Estados Unidos, como una manera de mecanizar las labores más pesadas del trabajo del hogar.

Estos nuevos objetos nacieron exitosos y con una gran demanda en el mundo dando origen a una serie de compañí­as tanto americanas como Europeas, en una primera etapa, y también a empresas Asiáticas, durante la segunda mitad del siglo XX.

El masivo consumo de estos productos así­ como de los automí³viles generaron el fortalecimiento y creacií³n de nuevas técnicas de marketing para promover el consumo o la reposicií³n de los mismos, dando origen por un lado al Marketing por Obsolescencia, como una nueva técnica de venderle el mismo producto al mismo mercado en un menor tiempo de vida del producto, y al Steling Design, nueva modalidad de general cambios en el  producto a través de modificaciones superficiales en la apariencia de los productos, sin mejoras tecnolí³gicas, solo cambio en la apariencia. 

Esta  modalidad tuvo – y sigue teniendo –  la muerte anticipada del diseño anterior imponiéndose de esta forma en los mercados de occidente la “moda de los objetos” que año a año cambian de “Look”. Un buen ejemplo a observar de este fení³meno comercial son los salones mundiales del automí³vil.

Sobre este tema les recomiendo leerse a Vance Packard,  quien escribií³ en la década del 50 al 60 una serie de libros criticando a la sociedad de consumo y la contaminacií³n del planeta. Algunos de sus libros fueron; “los artí­fices del derroche”, Las formas Ocultas de la publicidad”, “Los trepadores de la pirámide” y otros. También les adjunto el post que publicí³ Chile Paí­s de Diseño sobre este tema.

 

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Hablando en el Senado sobre innovación tecnológica

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El Senador Fernando Flores, publicí³ en su blog el 16 de diciembre este post sobre su intervencií³n en la comisií³n que estudia el desarrollo del proyecto de ley de Fomento a la Innovacií³n para la Competitividad.

Considero de gran interés para el mundo del diseño, esta iniciativa que realizan algunos polí­ticos y profesionales del paí­s por aprobar esta ley que nos permitirá contar con recursos para la innovacií³n tecnolí³gica donde el diseño tiene un gran espacio de crecimiento y aporte. Diseño e innovacií³n son ámbitos que van de la mano.

Les recomiendo leerlo y comentar sobre el tema en este blog y con sus grupos de trabajo y amigos.

Señor Presidente, me ha ido preocupando el estado de ánimo imperante en la Sala a medida que avanza la discusií³n. Ayer habí­a una ausencia general de Senadores al parecer, existí­an muchas otras tareas y, pese a la importancia del tema, pocos le dan pelota.

También tenemos el problema planteado por los Senadores señora Matthei y señor Núñez, relativo a las Regiones.

Creo que aquí­ hay tres problemas: el de la estrategia de desarrollo competitivo del paí­s; el de la apropiacií³n de los dineros por los cientí­ficos nacionales que son los que se están movilizando para obtener este dinero, que no responde necesariamente a una estrategia de desarrollo, y el regional.

En fin, existe una ensalada grande que va a impedir que el proyecto se apruebe. Y quiero dedicar mi intervencií³n a agregar más ingredientes a la ensalada, para que esté completa, los cuales tienen que ver con la cosa competitiva.

Estamos hablando de este asunto como si Chile fuera una aldea y hubiera que guardar la platita. Porque las únicas consideraciones que tenemos son las experiencias narradas por el señor Ministro de Hacienda.

Debo hacer presente que entre tecnologí­a y ciencia existe una diferencia esencial, que nuestros cientí­ficos no cachan o no les gusta cachar. He hablado suficiente con ellos para saber que es así­.

Esa diferencia dice relacií³n, primero, a que la tecnologí­a debe vender productos y financiarse; y segundo, a que para que eso ocurra tiene que entrar a tiempo. Su timing es fundamental, y es muy distinto según el tipo de industria de que se trate.

Por ejemplo, ¿cí³mo se explica el acierto notable de un paí­s chico, como Finlandia, con Nokia? Las ventas de dicha empresa alcanzan a alrededor de 40 mil millones de dí³lares al año. Vende 7 millones de celulares al mes en el mercado interno -en una nacií³n con menos de 4 millones de habitantes-, más otros 6 millones que le compran los chinos. í‰sas son las proporciones.

Ahí­ es fundamental el talento de alguien. ¿Por qué no lo hizo la Ericsson? Motorola no podí­a competir con Nokia.

Entonces, la cosa es tener el "timing", la suerte y saber que hay riesgo.
Por lo tanto, respecto de la tecnologí­a, uno debe entender quiénes son los que administran el riesgo. Por lo menos, yo sé que en la informática y en la biotecnologí­a están los capitalistas de riesgo a nivel mundial. ¡A ellos no les importa fracasar. Saben que le van a achuntar!

Voy a contar una historia -no ocuparé más de dos minutos- que me parece interesante dar a conocer: la de Google.

Google es una empresa que siete años atrás no existí­a. La fortuna de cada uno de sus dos dueños a los 32 años de edad alcanza a 12 mil millones de dí³lares.

Uno es hijo de una maestra rusa que emigrí³ a Estados Unidos, y el otro, americano. Hace cinco años trataron de vender la compañí­a en un millí³n de dí³lares. Nadie se las quiso comprar. ¡Y bendita sea! Por eso en la actualidad tienen lo que tienen. Su valor aproximado es hoy dí­a de 120 mil millones de dí³lares. Vale más que el producto nacional bruto de Chile. Ochenta por ciento de los productos que ofrece son gratis. í‰ste es el tipo de economí­a que tenemos que explicarnos. Por un lado usarlo y por otro, defendernos.

Además, ¿qué lograron? ¡Cambiar el mundo!

Hoy dí­a, a mi juicio, el mayor enemigo de los perií³dicos chilenos es Google no La Tercera ni El Mercurio, porque les va a quitar los avisos econí³micos.

Esos avisos se pagarán en dí³lares y los pequeños empresarios chilenos serán lo más beneficiados con ese buscador. Tendrán la posibilidad de vender sus productos de Iquique o de Molina, por ejemplo a India, porque un avisito permite que alguien de ese paí­s los compre. Y ese avisito sí³lo se paga si el productor tiene éxito. Porque no paga por el aviso, sino por el número de pedidos.

¡Eso es lo que se está vendiendo! Así­ está operando el sector.

En el área de la minerí­a la situacií³n es totalmente diferente. Los americanos se encuentran fuera. Son australianos, canadienses y sudafricanos los que participan en esa actividad. Y todos están en nuestro paí­s. Entonces, debemos hacer alianzas con ellos, porque juegan con otro ritmo. En ese ámbito, tenemos assets notables que no estamos usando.

Una persona increí­ble como Diego Hernández, maneja desde Chile el negocio mundial relativo al cobre del grupo BHP Billiton: las minas en Perú, Australia y todas las que le pertenecen. Y si queremos meternos en serio en la biotecnologí­a minera, precisamos asociarnos con ese tipo de grupos. Felizmente, parece que esa compañí­a va a invertir dinero en la Fundacií³n Chile. Y Diego Hernández entrará ahí­. Habrá que seducirlo para que se meta en la cuestií³n biotecnolí³gica minera. Eso, sí­, puede ser un gran negocio.
Ayer escuché decir al Honorable señor Núñez que debemos hacer algo serio en minerí­a. ¡Estoy de acuerdo…! Pongamos la mejor Escuela de Minas en el norte, donde sea, pero hagámoslo con esos gallos. Solos, no.

í‰se es un problema distinto. Hay otra ley para fomentar los recursos de auxilio a Regiones. í‰sa es otra cosa, completamente diferente. No metamos estos pasteles juntos. ¡Y los estamos juntando!

Podrí­a mencionar otros ejemplos. Tomemos el caso de la biotecnologí­a, que nos interesa mucho. Hay que sostener discusiones polí­ticas sobre esa materia, porque es muy polí­tica.

La biotecnologí­a tiene, por lo menos, tres aspectos. El primero de ellos se vincula a la medicina. En Chile hay gente que está realizando descubrimientos importantes que pueden tener efectos sobre el cáncer. ¿Vamos a hacer algo al respecto o no? ¿Cí³mo? Hoy dí­a ningún empresario nacional se encuentra capacitado para invertir en este campo, pues carecen de conocimientos y no pueden tomar ese riesgo. Entonces, ¿cí³mo lo haremos?

Totalmente diferente es el caso de la biotecnologí­a con relacií³n al mundo vegetal (forestal, agrí­cola), donde existen problemas polí­ticos muy grandes. Una parte significativa de nuestro Parlamento se opone a intervenir en ese ámbito, si bien otros apoyarí­an una decisií³n en tal sentido. El debate es mundial.

Debemos elaborar una polí­tica sobre el punto. ¿Vamos a ser un paí­s involucrado en la biotecnologí­a y en la produccií³n de transgénicos o nos vamos a excluir de esos procesos? í‰sa es una discusií³n polí­tica. Si no la hacemos, nadie, ni de aquí­ ni de fuera, va a invertir en eso.

Después tenemos la biotecnologí­a de los materiales, que nos afecta porque el cobre es un material. Al final, los productos mineros se transforman en materiales, no en minas. í‰stas constituyen el mecanismo. Ahora, si vamos a actuar en este campo, debemos hacerlo con grandes capitales. Y lo que el Gobierno ha hecho con Biosigma me parece un paso sumamente importante. Pero no conversamos de esto.

A continuacií³n, quiero poner el tema de la señora Juanita. Este asunto no aparece en las elecciones presidenciales, ni en las de Diputados o Senadores. Hablar de los problemas de invencií³n de empleo y de innovacií³n no atrae votos, y, por lo tanto, no aparecen en nuestras conversaciones ni en la prensa. La pregunta es ¿cí³mo vamos a producir la emocií³n espiritual necesaria para que el paí­s tome en serio ese desafí­o?

En lo que todos estamos de acuerdo con el señor Ministro es en que tal desafí­o es fundamental. Si hay dos cosas en las que Chile está jodido es en educacií³n y en el asunto que nos ocupa. En eso consiste la maldicií³n a que aludí­a el señor Ministro. Pero si el paí­s no tiene vocacií³n polí­tica al respecto, no lo vamos a poder concretar, y estaremos dándonos vuelta y hablando generalidades, generalidades y generalidades y no seremos capaces de sentir las pasiones indispensables para ello.

Porque sí³lo con pasiones van a aparecer empresarios emprendedores en este ámbito. Sí³lo con pasiones va a haber financistas de riesgo. Sí³lo con pasiones llegarán inversionistas extranjeros. Sí³lo con pasiones vamos a producir los nuevos Pablo Valenzuela.

Pablo Valenzuela tiene 65 años. Y si no hubiera tenido la suerte de estar en la Universidad de California en el momento en que se creí³ la biotecnologí­a, no habrí­a alcanzado el éxito. Nosotros también tuvimos suerte. Porque si Pablo Valenzuela no existiera, no se habrí­a descubierto con una inversií³n de un millí³n y medio de dí³lares la vacuna para los salmones. Porque hay que tener ese talento, con ese background, para poder hacer esas cosas.

La pregunta es cí³mo vamos a producir las demás.

¿Saben los señores Senadores qué pasa hoy dí­a? Hay biotecní³logos chilenos, con nivel de máster, desempleados. ¿Cí³mo vamos a invertir más si no contamos con estrategia?
Por eso, la parte más sustantiva del proyecto tendrí­a que felicitar a sus autores por ello, si bien creo necesario abrirla mucho más es aquella que plantea una estrategia de innovacií³n productiva, que, en el fondo, constituye una estrategia de desarrollo.

Ayer el Senador señor Larraí­n decí­a que le preocupaba que esta cuestií³n quedara, al final, en manos de un sistema presidencialista, donde hay una autoridad máxima única. Pienso que el problema no es que ella quede radicada en una sola persona. Lo relevante es que permee toda la sociedad.

En mis viajes con el Senador señor Foxley y en otro con el Honorable señor Boeninger, aprendí­ un par de cosas que quisiera compartir.

Me interesí³ cí³mo procede Finlandia. Allí­ se inventí³ un curso, denominado "Finlandia 2010" (el que se cree en Chile deberí­a ser "2015"). A él se invita todos los años a 40 personas, de diversos sectores parlamentarios, empresarios, etcétera, para recorrer y observar el mundo. Dura más o menos un mes. Y al regreso se elabora una memoria. De esa manera se va acumulando una experiencia, que consiste en entender que los paí­ses chicos deben saber qué pasa en el mundo y dí³nde se tienen que poner. Porque la transformacií³n es demasiado grande.

La Universidad de California, en San Francisco, se encuentra construyendo 25 edificios, con un costo de 500 millones de dí³lares cada uno, para biotecnologí­a, con su laboratorio. Me parece que en Sydney, Australia, hay uno de las mismas caracterí­sticas.
Nosotros no tenemos ninguno. Y como no lo vamos a tener nunca, requerimos la habilidad de Singapur y de Finlandia para saber en qué tiempo y dí³nde diablos crearlo. Pero para eso debemos tener pasiones. Y en esta discusií³n veo que las pasiones ya están jodidas.

Entonces, serí­a un primer gran triunfo si lográramos entender cí³mo Chile va a lograr una estrategia de desarrollo que no surja de un plan ni de un edicto presidencial, sino de una conversacií³n en la cual alineemos las voluntades habrá diferencias y se creen espacios para invertir. Pero también para que los jí³venes puedan decir: "Aquí­ está mi futuro; no sí³lo en las leyes, en el cine o en los MBA", como ocurre hoy dí­a.
Sin esas tres pasiones no vamos a conseguir ninguna cosa grande.

Por lo tanto, mi proposicií³n en parte coincide con la del Senador señor VieraGallo es que analicemos el problema en varios niveles.

Confiemos en que la Comisií³n creada por el Presidente Lagos funcione más allá del tiempo programado y asigne recursos durante el primer año. Hagamos una discusií³n seria para saber en qué consiste una estrategia de innovacií³n y desarrollo. Creemos las instituciones para que eso ocurra, que deben ser tan serias como otras que hemos inventado, por ejemplo, el Banco Central. Es decir, debe haber prospectiva abierta, una manera de realizar esa conversacií³n. Eso por un lado.

En segundo lugar, definamos el problema de las regiones y saquemos ese asunto del proyecto. Son dos cuestiones distintas. Si hay que asignar una parte de los recursos a las regiones, hagámoslo. Esa decisií³n podrí­amos tomarla pronto.

En tercer lugar, creo que debemos clarificar la discusií³n de fondo. Porque no se necesitan 120 millones de dí³lares, sino mil millones; o simplemente 20. Hay que recordar que los chinos y los indios, con menos del 0.6 por ciento del PIB, se están transformando en lí­deres.

Discrepo del Honorable señor Vega en que esto sí³lo se hace en Europa y Estados Unidos. La ciencia y la tecnologí­a del siglo XXI serán asiáticas, porque Asia ya tiene todas las capacidades y el volumen de mercado. El 80 por ciento de los profesores del MIT y de la Universidad de Berkeley -las grandes escuelas de ingenierí­a del mundo- son de origen chino.

Estoy seguro de que será así­. Lo están haciendo con mercado y con talento. China no es un paí­s capitalista: tiene estrategia de desarrollo. ¡Nosotros necesitamos estrategia de desarrollo!

Entonces, discutamos este problema. Sé que a algunos colegas no les gusta. ¿Cí³mo se hace estrategia de desarrollo en el siglo XXI? Es una buena pregunta. Tengo algunas ideas, pero es un tema discutible.

Por ello, sugiero que separemos las materias, porque a cada asunto debemos meterle el humor adecuado. Y en la medida en que estemos con el humor incorrecto, discutiremos las cosas de mala manera.

Deberí­amos estar felices de que el paí­s tendrá estrategia de desarrollo tecnolí³gico; pero estamos enredados. Deberí­amos estar felices de que las regiones mineras recibirán algo; pero ahora surge otra cosa.

Además, comprendo que este proceso debe realizarse y en esto coincido con el señor Ministro sin dejarse capturar por los intereses de algunas personas que hoy dí­a apuntan a los fondos de CORFO y de CONICYT, porque lo que ven es más dinero para sus propí³sitos; pero así­ no habrá estrategia de desarrollo.

En consecuencia, anuncio que votaré a favor del proyecto, y que presentaré las indicaciones correspondientes.

He dicho.

 

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Redes, creatividad e innovación: los casos de Google y FON

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Todos los dí­as hay algo por que asombrarse en Internet, ayer conversaba por teléfono con José Miguel Muga y me invitaba a ver su último post sobre la aplicacií³n (Frappr), que les recomiendo ver en el  Respetable. También les adjunto este artí­culo sobre la  capacidad de innovar en la red y para la red, escrito por Carolina Gruffat y publicado en www. web.blog.educ.ar.

"Cuando ya Google se convirtií³ en pura vida cotidiana, cuesta pensar que se trata de una compañí­a que nacií³ hace menos de diez años, como un proyecto de investigacií³n de dos estudiantes de la Universidad de Stanford, en Palo Alto. La historia, sin embargo, se contí³ varias veces, y recientemente dio lugar al libro The Google Story (2002), del periodista norteamericano David A. Vise.

Lo paradigmático del caso, sin duda, es cí³mo Google revolucioní³ los usos sociales de internet, al convertir a la red en algo útil para el común de los usuarios. Con este mismo afán innovador -aunque con otros objetivos-, avanza también el proyecto FON que impulsa el empresario Martí­n Varsavsky en España, con el propí³sito de conformar una red wifi nacional, para extender la conexií³n a internet a muy bajo precio.

El movimiento FON pone de manifiesto que la riqueza estará cada vez más en la conexií³n y en las redes sociales. La necesidad de crear un estándar global para compartir wifi es uno de los motivos por los que Varsavsky visití³ el Googleplex –la sede central de la compañí­a- hace unos dí­as".

El movimiento FON

"La idea de una comunidad wifi surge del hecho de que la mayorí­a de los usuarios usa sí³lo un 3% del ancho de banda que tiene disponible, y la red está infra-utilizada. Por ello, hay un sobrante de banda ancha que puede utilizarse en beneficio de la comunidad de usuarios.

fon2.jpgLa red se propone conciliar lo intereses de distintos tipos de usuarios, a los que diferencia como linus, bills y aliens. Dentro del primer grupo –los linus- se encuentran los que están dispuestos a compartir la conexií³n wifi con otros miembros de la comunidad FON y acceder gratis a toda la red.

En cambio, los bills se caracterizan por querer sacarle el jugo al propio wifi –a lo que alude la imagen del exprimidor en la gráfica-, es decir, quieren cobrar por compartir la conexií³n. A ellos FON les ofrece pagarle el 50% de los beneficios que genera su acceso y, como contrapartida, no darles acceso gratuito a la red.

De esta manera, los linus pueden acceder a la red desde cualquier parte del paí­s, mientras que los bills ven limitados los puntos de acceso al no poder entrar a la red de los primeros. Por último, se encuentran los aliens que, al no ser miembros de FON, podrán acceder a la red comprando una tarjeta prepaga, por un bajo costo -esta posibilidad está pensada básicamente para que los turistas que visitan España puedan ingresar a la red-.

Sin embargo, el corazí³n del proyecto –y lo más innovador- es que propone el uso de wififons, que son los nuevos mí³viles con conectividad wifi. El soporte es una “red wifi unificada para poder colgar de ella ordenadores, pdas, telefonos wifi, cámaras digitales con wifi, ipods con wifi, playstations con wifi con un sistema único de contraseñas para los miembros del movimiento”, explicaVarsavsky en su blog.

La innovacií³n como filosofí­a

Si miramos el proyecto FON desde la ventana de Google, o lo relacionamos con otros proyectos que este último lleví³ adelante en el último año -como el de la biblioteca digital-, puede verse en ellos una misma tendencia que propicia la innovacií³n y se encuentra con obstáculos parecidos.

Como sí­mbolo de esta afinidad de ideas pueden verse las fotos que sací³ Varsavsky cuando estuvo en el Googleplex -que publicí³ ayer la versií³n digital del diario Infobae-. En ellas se muestra lo atí­pico que es el ambiente de trabajo en Google –donde se encuentran las más diversas comodidades para descansar de la rutina laboral- y una manera totalmente distinta de hacer las cosas.

La filosofí­a de este tipo de organizacií³n está bien representada por el pizarrí³n que se encuentra a la entrada de su sede central, en California, en el que los empleados pueden dibujar ideas o escribir los nuevos proyectos que consideren útiles para la compañí­a. Este y otros ejemplos muestran que Google genera un modo de trabajo no tradicional, que fomenta la transversalidad y el diálogo entre las distintas disciplinas como incentivo a la creatividad.

¿Es este el paradigma de la sociedad del conocimiento, que redes como la de FON no construyen por sí­ mismas pero podrí­an favorecer? Las redes sociales abiertas como la de FON, que fomentan el valor de lo compartido por la comunidad de usuarios, y a medida de los distintos tipos de usuarios, encarnan principios semejantes a los de otros proyectos innovadores de Google y a su modo de organizacií³n.

FON recién está siendo probado en España por algunos usuarios, y se proyecta a paí­ses como Suecia, Francia y hasta México. Sin embargo, su paradigma -o su filosofí­a, podrí­amos decir, en términos generales- se viene afianzando desde hace una década y ya sentí³ sus bases".

Más informacií³n sobre FON, en el sitio web del programa

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